Perderse para encontrarse – Palacio Decanal

PERDERSE PARA ENCONTRARSE

Se propone un espacio cambiante durante el festival. En un inicio la propuesta plantea la máxima expresión de un no-lugar, un laberinto, que poco a poco y mediante la intervención de los visitantes acabará dando lugar a un espacio de expresión y de divulgación, un lugar.

La persona entra en un espacio aparentemente acotado y quizás conocido, pero una vez en su interior se encuentra desorientado; el camino a seguir se vuelve confuso, se esconde tras una red metálica.

En este momento, buscando el camino de salida, cuando se plantean distintas preguntas que invitan a la reflexión sobre Tudela, sobre la vida y otros aspectos. El visitante puede plasmar sus pensamientos, su respuesta a las cuestiones sobre prequeñas telas y colgarlas del laberinto.

Estas telas, albergarán las respuestas formando un mural a lo largo de las paredes, reduciendo su transparencia pero a la vez dotando de identidad al lugar a través de las voces que lo han visitado.

No interpretamos la obra, sino que la vivimos, entramos en ella, la recorremos, la alteramos, dejamos nuestra impronta; de alguna forma hacemos la obra nuestra. El laberinto, al fin y al cabo, se presenta como un lienzo en blanco (en este caso transparente) que da voz a los ciudadanos y ciudadanas de Tudela.

 

TALLER IUDUM

Se propone un espacio cambiante durante el festival. En un inicio la propuesta plantea la máxima expresión de un no-lugar, un laberinto, que poco a poco y mediante la intervención de los visitantes acabara dando lugar a un espació de expresión y de divulgación, un lugar.

La persona entra en un espacio aparentemente acotado y quizás conocido, pero una vez en su interior se encuentra desorientado; el camino a seguir se vuelve confuso, se esconde tras una red metálica.

Es en este momento, buscando el camino de salida, es cuando se plantean distintas preguntas que invitan a la reflexión sobre Tudela, sobre la vida y otros aspectos. El visitante puede plasmar sus pensamientos, su respuesta a las cuestiones sobre pequeñas telas y colgarlas del  laberinto.

Estas telas, albergaran las respuestas formando un mural a lo largo de las paredes, reduciendo su transparencia pero a la vez dotando de identidad al lugar a través de las voces que lo han visitado

No interpretamos la obra, sino que la vivimos, entramos en ella, la recorremos y la alteramos, dejamos nuestra impronta; de alguna forma, hacemos la obra nuestra. El laberinto, al fin y al cabo, se presenta como un lienzo en blanco (en este caso transparente) que da voz a los ciudadanos y ciudadanas de Tudela.