Nuestro patrimonio

Pasado y presente material

El casco urbano de Tudela es el vestigio físico vivo más palpable de la historia de nuestra ciudad. En nuestro patrimonio arquitectónico se refleja el desarrollo de nuestra ciudad, desde su convivencia multicultural fundancional, hasta la llegada de la modernidad industrial con las vías del tren.

Nuestros edificios y calles no solo narran nuestro desarrollo técnico e industrial, nuestra manera de construir, sino también nuestra manera de relacionarnos, cómo habitamos, cómo nos comunicamos con los demás, cómo nos socializamos.

El certamen quiere poner en valor el patrimonio arquitectónico de nuestra ciudad y llenarlo de vida. Los mismos soportes que han visto a lo largo de siglos cómo cambiaba la ciudad siguen siendo útiles para relacionarnos de acuerdo a las formas de vida contemporánea. La mejor manera de valorarlos es habitándolos reconociendo su memoria y valor simbólico.

 

Tudela, ciudad de culturas

A medio camino entre Logroño y Zaragoza, situada en la orilla derecha del Ebro, en la misma desembocadura del río Queiles, se encuentra Tudela, segunda ciudad de Navarra, antigua cabeza de su Merindad y corazón de la Ribera Navarra.

La fundación de la ciudad tiene origen musulmán, aunque existen restos de pequeños núcleos de población anteriores incluso a la época romana y esto es gracias a su situación estratégica inmejorable.

La población también la componían los mozárabes, dedicados a la agricultura y a los oficios manuales. Además, convivían también con el pueblo judío que formó la aljama más numerosa de Navarra y se dedicó al comercio, la banca y la administración de impuestos.

Los musulmanes dejaron una profunda huella en la organización urbanística del Casco Antiguo Tudelano, de trazado estrecho y sinuoso, rodeado de murallas.

Fue en 1119 (según el historiador Lacarra), cuando Tudela fue reconquistada por Alfonso el Batallador, quedando así incorporada al Reino de Navarra. Con la reconquista, los moriscos fueron confinados en los extramuros de la ciudad “La Morería” y poco después, se hizo lo mismo con los judíos. La mezquita y la sinagoga se transformaron en catedral.

Tudela salió de su reconocimiento medieval en el Siglo XIX; es cuando se inicia la nueva Tudela al otro lado del Queiles. La gran expansión tuvo lugar en el Siglo XX, ampliándose hacia el sur.

Tudela es importante en el ámbito artístico por la diversidad de culturas e influencias. La ciudad vieja se compone de calles retorcidas, angostas, moriscas, con casas-palacio de ladrillo dorado o de piedras milenarias que sostienen sobre sus arcos de medio punto, pesados escudos de armas de viejos hidalgos que hacen de Tudela un museo de Heráldica por su número y calidad.

¡Las calles de Tudela! Llenas de luces y sombras, las más silenciosas y arcaicas, medio moriscas, medio cristianas, cada una con su fisonomía propia apoyándose unas a otras para hablarse de leyendas y soñar añoranzas.